MISIÓN SECRETA de Blanca Morel: un paisaje destilado
On 22 junio, 2019 | 0 Comments

Gran estreno del libro de relatos presentado por el escritor Óscar Pirot

Café Ajenjo de Madrid acogió la presentación oficial de MISIÓN SECRETA, el libro de relatos de la escritora Blanca Morel, editado por MALBEC EDICIONES dentro de su Colección MATRICE.

 

Fue el escritor Óscar Pirot el encargado de desgranar los detalles de este excelente libro integrado por veinticinco relatos, «veinticinco dígitos que nos invitan a pulsar múltiples secuencias hasta dar con el fruto encendido«.

El libro cual «paisaje destilado», según Pirot, destaca por la polivalencia de voces narrativas. De esta forma, Misión secreta «está poblado por múltiples antifaces que sorprenden por sus enfoques, sus perspectivas y sus focalizaciones».

Desde la utilización de la primera y segunda persona del singular hasta la confección de la omnipresencia, «el registro verbal que palpita en el libro seduce por su amplio repertorio. En esa pluralidad hay algo que une a todas esas voces: la huella de donde proceden».

Para Walter Benjamin, “la huella del narrador queda adherida a la narración como en el vaso de arcilla queda la huella de la mano del alfarero”. Morel, mediante su artesanía, logra una huella de equilibrio que mantiene en constante tensión el ritmo respiratorio de la obra«.

Personajes permeables

Y como dice Pirot, «los personajes de cada uno de los relatos resaltan por su permeabilidad. Los contornos de su existencia se desdibujan dando paso al desdoblamiento de la conciencia o ala alteridad de realidades paralelas».

En todos ellos «la espesura psicológica juega un papel determinante para el desenvolvimiento de sus destinos». De igual forma, «los protagonistas se debaten entre el mundo cotidiano que los rodea y la búsqueda de la epifanía que les brinde un vínculo con lo sagrado».

Conforme avanzamos en la lectura, dice Óscar Pirot, «un desconcierto y microclima de suspense se van adueñando de las páginas. Como si de un eco premonitorio se tratara, vamos descubriendo que, aunque cada relato se presume independiente, en realidad tejen un paisaje subterráneo que el lector tiene que descubrir por su propia experiencia».

Entonces, el título Misión secreta cobra un nuevo sentido: el lector se convierte en un personaje más de la trama y debe intentar descifrar las conexiones subyacentes en ese cosmos fragmentado. Los personajes crean pasadizos, hacen un ejercicio de espeleología para colarse en diversos relatos y convertir el libro en una retícula de analogías y correspondencias. «No nos extrañe, pues, ver que algunos protagonistas son presencias intermitentes que van apareciendo y reapareciendo a lo largo de esos veinticinco dígitos existenciales».

Escenas y tramas de MISIÓN SECRETA

Las escenas y las tramas que operan en Misión secreta seducen por su flotabilidad, afirma el presentador. Todas ellas conforman un paisaje en suspensión creando atmósferas del entredicho.

El existencialismo, el esoterismo, los juegos metaliterarios, los niveles suprasensoriales, lo onírico tejen vínculos con el universo borgiano y las fulguraciones de Silvina Ocampo o Clarice Lispector.

Al llegar al punto final de la obra, sentencia Óscar Pirot, «el lector sentirá crecerle una raíz por dentro, una interrogante más en esta búsqueda de contraseñas. Misión secreta se construye así como una red que ensaya nuevos modos de epistemología, nuevas formas de acceder a un pasadizo que nos conecte con verdades aún por descubrir».

En este paisaje destilado Blanca Morel, en boca de uno de sus personajes, nos demuestra que “las palabras no explican la realidad pero pueden conjurarla”.