modernismo

El Sueño Modernista. La Unión y Cartagena 1874-1936

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La obra que aquí presentamos, La Unión y Cartagena. El sueño Modernista, es un recorrido histórico a través de un momento decisivo de nuestra comarca, el período entre el fin de la Guerra Cantonal (1874) y la Segunda República Española.

La novedad de este estudio radica en el análisis conjunto de ambas ciudades teniendo como hilo conductor el boom y la crisis de la minería, el desarrollo industrial, los problemas sociales, la evolución política y la construcción de un gran movimiento intelectual y artístico coincidente con la etapa modernista y que tuvo como protagonistas a personalidades como Miguel Hernández, María Cegarra, Carmen Conde y Antonio Oliver.

Esta época es la suma de diversos factores artísticos, literarios y de las artes escénicas, tanto en la expresión de las formas como en las letras, llamando sobremanera la atención la arquitectura, que nos ubica a simple vista en un espacio o escenario diferente a lo anteriormente conocido, con todo lujo de detalles y complementos que le confieren una personalidad que a nadie deja indiferente, pues parece que se había llegado a un determinado punto estético en el que parecía que cada hecho y acontecimiento histórico o tecnológico tenía un perfecto reflejo expresivo en el arte y la literatura.

En La Unión y en Cartagena se viven momentos de luces y sombras, de transformaciones sociales acompañadas de una amalgama de estilos que surgen de la conciencia colectiva y cobran protagonismo.

Hotel Mandarache

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En el transcurso de una noche invernal y ferroviaria del año 1912, el joven arquitecto valenciano, Vicente Senent, llegó a la ciudad de Cartagena con una historia triste que contar…

Así comienza Hotel Mandarache, una novela modernista y sentimental, donde Ignacio Borgoñós nos sumerge en una trama digna de la mejor tradición narrativa española.

Senent y Carfás —el cacique local que oprime a una ciudad que ansía libertad—, librarán un pulso para defender sus modos de entender la vida, todo ello en el prodigioso marco de la arquitectura típica del Modernismo. Se trata de una época donde la explotación de las minas creaba nuevos ricos, que construían sus palacetes en Cartagena para hacer ostentación y dejar claro su rango.

Así pues, durante la construcción de un hotel, los ojos de un hombre y los de una mujer aciertan a cruzarse en la infinita soledad del tiempo, desatando una lucha de poder donde todo se reduce a la atávica pelea entre opresores y oprimidos, entre empeñarse en hacer el bien o empeñarse en hacer el mal.

Una novela muy bien trabajada que no es costumbrista, pero cuenta con fidelidad la vida de la época, que no es dogmática pero nos pone en la disyuntiva universal del bien y el mal, que no es romántica pero tampoco le vuelve la espalda al amor, y que habla de sueños rotos, injusticias y de la dureza de la vida en muchas ocasiones.