Perdida en la estación y las consecuencias de la violencia de género
On 28 noviembre, 2017 | 0 Comments

Firma y charla de la autora, Laura Ruiz Urbán, en FNAC Alicante

Laura Ruiz Urbán, autora de Perdida en la Estación (Malbec Ediciones) firmó ejemplares de su novela en FNAC Alicante, en una jornada apasionante para la escritora. “Tengo la sensación de haber tenido un gran día”. La alicantina Laura Ruiz Urbán, comprometida con las afectadas por la violencia de género, por el acoso escolar, etc, tras esta última firma de ejemplares y charla con lectores, llega a una conclusión: El número de víctimas de la violencia de género es alto, como enormes y terribles son sus consecuencias.
Como ella nos cuenta, “no ha habido todavía acto en el que no encuentre una víctima directa. Prácticamente en todos he acabado hablando con personas que tristemente lo han padecido y saben bien qué es la violencia machista y cuáles son las consecuencias incluso cuando se ha superado la situación”.

Tres afectadas

Pero esta vez se encontró con tres afectadas por esta lacra. Tres personas que habían quedado marcadas para siempre. Dos víctimas directas y una indirecta, y todas con una conclusión común: La violencia no se cura, no se cierran las heridas, las marcas, aunque cicatricen, quedan para siempre en el alma.

Como la escritora relata, el primero fue un profesor. “Una de sus alumnas fue asesinada por quien, según decía, la amaba. El colegio entero se concienció de golpe de un problema demasiado habitual, silenciado durante años, que afecta a muchas mujeres, la violencia machista. Me pareció un gran profesor, uno de esos que dejan marca en el alma, para bien, de los que te acuerdas pasados los años, cuando el dolor o la nostalgia te sacuden con fuerza el corazón”.

En esos momentos se encontraba buscando libros sobre acoso escolar o bullying para niños de 11-12 años. “No me costó demasiado recomendarle alguno: Juan sin móvil o Bajo el paraguas azul serían estupendas opciones, y en las clases superiores, El niño que no quiso llorar“.
En cuanto a las otras víctimas, no tuvieron la suerte de ser meras espectadoras. “Ambas hablaban nerviosas sobre el tema, pero lo hacían sin tapujos. Las dos me decían que superarlo es imposible, que las marcas que deja la violencia son demasiado profundas, que había pasado el tiempo, pero todavía miraban atrás con miedo”.

El acoso continúa

Y las dos hablaban a Laura Ruiz “de que el acoso seguía años después. 26 años después, me decía una…”.
Aún miro el correo con miedo, me persigue el pasado porque él no lo ha superado, ni me deja superarlo a mí. Tenemos una casa en común, y 26 años después, y muchos juicios ganados, él sigue poniendo trabas para darme la parte económica que me corresponde, y que necesito para vivir. Sigo, por tanto, con juicios, y así es imposible olvidar. Y solo tengo ganas de suicidarme. ¡Qué feliz se pondría si supiera que una vez estuvo a punto de conseguirlo! Es un psicópata, disfruta haciéndome daño. Pero me di cuenta demasiado tarde y aunque he salido de su vida, él nunca ha cerrado del todo la puerta. Y vivo con miedo…”
También la otra mujer “me hablaba de su temor cada vez que se acercaba al buzón”.
Tengo miedo: Cada vez que me acerco al buzón tiemblo. Son muchas las veces que me encuentro con cartas a su nombre. No sé cómo descubrió mi dirección, pero a veces cambia su correo por el mío. Cartas de algún seguro, del SUMA… Supongo que cree que así me atemoriza. Yo he rehecho mi vida. Estoy casada con Pedro, un hombre estupendo que me ha ayudado a superar mis temores, pero nunca se llega a olvidar. Seguimos adelante, pero marcadas. El dolor no se supera. Tampoco el miedo“.
Estos son solo tres relatos “de tres personas en un evento en el que estuve apenas tres horas. ¡Tres horas! Tres personas de las treinta, quizás alguna más, con las que hablé”.
Experiencia en FNAC Alicante
Por otro lado, Laura Ruiz reconoce “que todo el mundo fue atento y cariñoso conmigo, hombres y mujeres. Que me sentí muy cómoda con empleados y clientes, que el ambiente me pareció encantador para ser un domingo cualquiera y que volvería, sin duda, a repetir experiencia”.
Por suerte, “también conocí a personas que se esfuerzan por cambiar el mundo, como una pareja que me hablaba de la necesidad de apoyar la Cultura y la Educación y luchar contra la violencia, varias adolescentes que pensaban que es un tema muy necesario y que les afecta de cerca o los tíos de un artista de tan solo dieciséis años, con el que concluyo: Yeray Fonseca”.
Y el día anterior, Laura Ruiz participó en su localidad natal, Aspe, en el programa del Ayuntamiento destinado a la lucha contra la violencia. “Se puso un lazo con los nombres de las víctimas mortales de este año, 47 hasta donde tengo noticia, y se leyó un manifiesto contra esta lacra”.
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