El escritor Pedro Martínez Meroño debutará con Malbec
On 13 febrero, 2018 | 0 Comments

Es de Los Belones y nos ofrece una singular compilación de relatos

Relatos Inverosímiles de un Pueblo Singular: R.I.P.S. Es el título del libro debut del escritor Pedro Martínez Meroño, natural de Los Belones (Cartagena), una obra muy atractiva, de gran formato y que aporta, sobre todo, frescura y abundantes toques de realismo mágico, perfectamente encadenados a través de cada una de las curiosas historias.

Pedro Martínez Meroño nos ofrecerá, a través de MALBEC EDICIONES, un libro integrado, como él mismo confiesa, por varios relatos que acontecen en un pueblo y  que están narrados por un vecino. “Libro de relatos no verosímiles, presentados por Caín y Abel que son dos pensamientos del autor. El comportamiento de ambos es antagónico, representando fuerzas y personalidades opuestas. Pero, a la vez, confraternizaban”.

En estos relatos el lector se encontrará esqueletos jugando al futbol en el valle de la muerte. Un no nacido nos contará cómo sus padres se conocieron, se enamoraron, lo engendraron y al final por presión familiar y social, le provocaron un aborto.

Habrá un hombre de las montañas que pasará de ser un cruel asesino por matar a su hijo de pocos meses, a ser una víctima de las maquinaciones humanas. Se hablará de Agapito el pato, un hombre pez, con sus dedos unidos, cuerpo con escamas, branquias detrás de las orejas.

Un agricultor muy inteligente hará creer a su pueblo que hace milagros. Jóvenes haciendo guija. Un vecino se meterá en una cueva y aparecerá en otra dimensión de donde volverá con objetos interdimensionales y algunas cualidades nuevas…

De Cartagena

 

Pedro Martínez Meroño nació en una casa de campo del municipio de Cartagena en 1960. A los dos meses se fue a vivir a una finca, a orillas del Mar Menor. En 1987, tras contraer matrimonio se trasladó a una localidad, a tres kilómetros de su pueblo, donde vive en la actualidad. Tiene dos hijas, una nieta y un nieto.

 

Ha escrito este libro por necesidad imperiosa, porque tenía que hacerlo. “Es como una obligación que me tiene asignado el destino, sino lo hago, habré fallado en algo en esta vida”, nos cuenta.